Dos personas murieron a causa de la exposición al clima el martes, y una fue rescatada después de perderse en el camino de regreso en una visita turística a la erupción volcánica de ya casi tres semanas de duración en el paso Fimmvorduhals, en el Monte Eyjafjallajökull, en el sur de Islandia.
Un hombre de 60 años y una mujer de unos 40 años fueron víctimas de un duro clima invernal en la reserva natural de Fjallabak, varios kilómetros al norte de la erupción, mientras que otra mujer de 30 años fue rescatada.
Anteriormente, la policía y voluntarios del equipo de rescate habían expresado su grave preocupación por la seguridad de los espectadores mal preparados que llegan a ver la erupción.
Estas tres personas habían partido el domingo de Pascua en una pequeña camioneta prestada, la que condujeron hasta el valle de Fljotsdalur, desde donde es posible ver la erupción a distancia segura, hasta que el vehículo quedó atascado en un río.
El lunes por la mañana a las 2 a.m. el conductor, que no sabía dónde estaba, llamó a la policía por su teléfono móvil y pidió ayuda, y los equipos de rescate fueron enviados.
La búsqueda fue suspendida cerca de 5 horas más tarde, cuando el conductor llamó y canceló su pedido de ayuda. Informó a los equipos de rescate que había logrado liberar la camioneta y en ese momento conducía por un sendero.
Sin embargo, el martes, más de 24 horas después que el conductor llamó y canceló su pedido de ayuda, los familiares informaron a las autoridades que las personas seguían desaparecidas.
Cerca de 300 personas de 28 unidades de rescate se movilizaron con equipos especializados, tales como motos de nieve y helicópteros.
A las cuatro de la tarde los equipos de rescate tropezaron con una mujer de 30 años helada y agotada. Una hora más tarde el equipo de rescate encontró el vehículo abandonado, con el tanque de combustible vacío.
El cuerpo de una mujer de unos 40 años se encontraba cerca de allí, mientras que el cuerpo del hombre fue encontrado a las 9.30 p.m., a 5 kilómetros del vehículo.
La policía y los equipos de rescate han impedido en numerosas ocasiones la pérdida de vidas y extremidades en la zona desde el inicio de la erupción hace menos de tres semanas.
La propia erupción no impone peligro para las personas, excepto para los espectadores imprudentes. Decenas de excursionistas agotados, poco preparados y ligeramente heridos han sido rescatados de la montaña en 4×4 o helicóptero, en todo tipo de clima.

