Justamente en el año cuando se celebran las Olimpiadas de Beijing, China a tenido que enfrentarse con problemas bastante serios. Si por una parte pretendían lavarse la cara ante el mundo al ser la sede de los Juegos, por otra, como decimos por acá, el tiro le ha salido por la culata y hoy más de uno debe poner en duda su asistencia.
La cifra de turistas que esperaba China debió ser altísima cuando planearon los juegos, pero a estas alturas deben haber mermado hasta por causa de ellos mismos ya que han empezado a endurecer los requisitos de entrada a su país para evitar las protestas a favor del Tibet durante la celebración de los Juegos.
A principios de año enfrentaron a una ola de frío que dejó más de una centena de muertos. En marzo el brote de un virus que afectaba la boca, manos y pies dejó a 39 niños muertos. Además se produjeron protestas en contra de su política con el Tibet cada vez que la antorcha pisaba una ciudad extranjera y ahora se produce un terremoto que deja más de 12 mil muertos. Verdaderamente, es para pensárselo.

El turista confesó lo que hizo y manifestó su arrepentimiento en una carta pública:

