Estamos concientes que las personas con sobrepeso o muy altas tienen derecho a viajar pero debemos estar concientes también de lo perturbador e incomodo que resulta viajar al lado de una persona no cabe en su asiento y ocupa la mitad del nuestro.
Es el caso de una pasajera de Delta Airlines que al abordar el vuelo se consiguió con la mitad de su asiento ocupado por una mujer gorda que, según se relata en este artículo, también se sintió apenada por la situación que causaba. La incomodada viajó en el asiento del pasillo con las piernas desviadas hacia fuera y sin poder recostar su espalda al asiento.
Algunas líneas han empezado a exigir a sus pasajeros de grandes medidas la compra de otro asiento que puede ser reembolsado si queda otro asiento libre en el avión. ¿Pero qué hacer si nos toca una situación similar?
El columnista de CNN se vuela los sesos dando estas sugerencias:
- Solicitar cambio a un asiento vacío.
- Solicitar un asiento en una clase superior e incluso ofrecer pagar por el.
- Quejarse ante la línea aérea y solicitar un reembolso que seguramente será negado y
- Apelar a la negativa de la aerolínea a dar el reembolso.
Aunque tres de las sugerencias fueron ejecutadas por la señora antes de solicitar la ayuda del ‘experto’ resultan mucho más eficaces que la respuesta de la sobrecargo cuando le solicitaron un asiento vacio:
La única manera es conseguir a un lindo chico que deje que usted se siente en sus piernas”

