Así que este año has decidido irte de vacaciones a la playa. Pero eso no tiene por qué desequilibrar tu economía. De hecho, algunas de las mejores playas del mundo están en lugares cuyos precios son muy asequibles, como los siguientes:
Si sus playas te parecen familiares, es porque están entre las más fotografiados del mundo, gracias a sus orillas libres de condominios y encantadores veleros meciéndose en las cristalinas aguas.
En la ciudad de Coral Bay puedes comprarte un bikini en una “tienda” ubicada dentro de un autobús VW, comer hamburguesas y dormir en una encantadora cabaña de playa por solo 70 dólares.
Y mientras que San Juan es más conocido por sus balnearios lujosos como Caneel Bay, es también hogar de Cinnamon Bay Campground, parte del Parque Nacional de las Islas Vírgenes, donde puedes acampar a precios módicos.
Al llegar a Mile Marker 37, sobre la carretera Overseas Highway, la suave arena dorada y las palmeras balanceándose podrían hacerte creer que has llegado hasta una playa del Caribe. Sin embargo, lo cierto es que aún estás en la Florida, específicamente en Bahia Honda Key, un parque estatal de más de 200 hectáreas con un tramo de costa virgen.
De hecho, es casi la mejor playa de los Cayos, y el hecho de ser propiedad del estado significa que el costo de la estancia allí es una fracción de lo que pagarías en otros lugares a lo largo de la costa.
En Cat Island, los los bares de playa son tan accesibles como la arena coralina que cubre la isla. Entre los pocos alojamientos que hay en sus 74 kilómetros de largo se encuentra el complejo Sammy T, donde encontrarás siete villas de madera de una o dos habitaciones, con aire acondicionado y una pequeña cocina, a precios muy accesibles.
Las compañías aéreas como JetBlue están haciendo de República Dominicana una zona especialmente atractiva gracias a los vuelos baratos. Pero nuestra sugerencia es que primero vueles hasta Santiago y luego hagas el recorrido de tres horas hasta la península de Samaná.
Una vez allí no dejes de visitar Playa Rincón, donde los ocho kilómetros de suave arena pertenecen sólo a los cocoteros y los puestos de pescado, en donde por solo dos dólares compras un almuerzo de mariscos fritos.











