Londres es una de esas ciudades que asusta solo por el hecho de que todo aquel que ha ido dice lo sorprendentemente caro que puede resultar. Pero hay cosas de la capital de Inglaterra sorprenden más allá de los costoso que pueda ser. Por ejemplo, ¿Quien no se sorprende en Harrod’s o tomando un cab? ¿Quién no se sorprende en Heathrow o tomando un bus de dos pisos o viendo el cambio de guardia en Buckinham?
Si piensan que he usado mucho la palabra “sorprendente” en este post esperen a ver este video de dos turistas en Londres. Sin duda se sorprendieron.
Ross, de la serie Friends, tiene una premisa: Si el hotel es muy caro llévate todo lo que puedas para hacer valer la estadía. La situación se dio en un episodio cuando Chandler preparó una escapada con Mónica a un hotel en Vermont pero ésta no lo puedo acompañar. Cuando llamó para hacer la cancelación le comunicaron que le cobrarían una noche por ‘no show’ y por lo que decidió ir con Ross.
Al llegar al hotel le comunican que su reservación fue cancelada y que solo tenían disponible una suite más cara. Desde ese momento Ross empezó a recolectar amenidades del hotel para llevarlas a su casa: Champú, acondicionador, crema dental.
He escuchado sobre personas que se llevan ¡hasta las toallas!. Por mi parte, confieso que me llevo el champú después que leí que esos pequeños envases de amenidades de los hoteles son aceptados por autoridades aeroportuarias y son útiles para trasegar el nuestro.
No es para alarmarse, nadie se murió de frío sino fue parte de ‘una misión’ de un grupo de personas para generar ‘caos o felicidad en espacios públicos’. Entre las cosas extrañas que han hecho se destacan el viaje de 160 personas en metro sin pantalones o 100 hombres comprando sin camisa en la tienda de ropa Abercrombie and Fitch de la 5ta Ave. También en New York.
Esos videos de cómo funcionan las cosas son mis favoritos y la serie de televisión que les comentaré hoy es una de este tipo pero con una historia atrayente y un elenco muy profesional.
Hotel Babylon es una serie de la BBC basada en el libro del mismo nombre de Imogen Edwards-Jones que narra el funcionamiento de un hotel de lujo en Londres escudriñando en las historias particulares de sus empleados. Relatos dramáticos, humor y disyuntivas de índole moral, fotografía majestuosa, escenografías bien realizadas y muy buena edición que atraen al espectador desde el primer momento.
La serie con su particular forma narrativa permite al televidente aprender como manejar situaciones que se le pueden presentar a cualquiera en un hotel. Además explican sutilmente técnicas modernas de gerencia de hoteles para captar mercados, enamorar a los huéspedes para conseguir fidelidad a través de la búsqueda infinita del buen servicio.
Por ejemplo: ¿Sabían que muchos hoteles de lujo ha cambiado el termino Concierge por el título “Servicios al Huésped”, para aquel miembro del staff que se dedica a resolver situaciones del cliente, debido al desconocimiento de las personas sobre su función específica y hasta considerarla como una palabra “sórdida”?
Hotel Babilonia en América Latina se transmite a través del canal People + Arts actualmente a las 13:00 de lunes a sábado.
Que malo es que la televisión no proporcione links. Ayer viendo la cadena norteamericana de noticias CNN, una periodista le preguntaba a su entrevistado su opinión acerca de una encuesta que reflejaba que más de la mitad de los norteamericanos sentía miedo cuando veía a un musulmán en un vuelo que ellos abordarían.
Esto me recordó los miedos que se presentan cuando viajamos: miedo a que el hotel este sobre-vendido y nos quedemos sin cama, miedo a que nos roben o miedo a viajar en barco o avión y el más actual: miedo a Air Madrid (jeje). ¿Por qué nos volvemos tan pesimistas a la hora de viajar?
Benjamín Rausseo, humorista venezolano, en una de sus presentaciones hacia un chiste de esta situación explicando que todos cuando abordábamos un avión pensábamos que se iba a caer e iba más allá diciendo que los venezolanos pensábamos eso pero además que seriamos los únicos en el avión que nos salvaríamos. A eso le llaman optimismo a la hora de volar.
¿Pero miedo a ver un musulmán? Esto si va más allá y no es posible hacer chistes del asunto. Venezuela y otros países latinoamericanos poseen una amplia comunidad árabe. Una comunidad que se ha ganado el respeto a costa de mucho trabajo. Uno de mis mejores amigos actualmente es musulmán. A él y a su madre los conocí en un viaje a Margarita y la historia esta narrada en este post escrito hace poco más de dos años. Narra mi miedo a ver una mujer árabe con un Hijab en la cabeza en la sala de espera del aeropuerto de Caracas.