Boeing reveló ayer el interior de un 787 Dreamliner estacionado en Paine Field, proporcionado una visión de algunos avances en la línea de montaje de la fábrica del 787.
La cabina de pasajeros, instalada en Dreamliner No. 3, se utilizará para probar todos los elementos que influyen en la experiencia de los pasajeros, incluyendo el flujo del aire, niveles de ruido, la calefacción y los sistemas de oxígeno de emergencia. Las comidas serán preparadas en la cocina, y los baños serán puestos a máxima prueba.
Sin embargo, el interior resultó ser decepcionantemente menos opulento que la cabina que Boeing había mostrado en las maquetas para su 787, que incluía vestíbulos de entrada ventilados y luminosos.
En este modelo, los periodistas que entraron por la escalera de inmediato se encontraron con un pasillo estrecho en medio de las dos cocinas, tal como uno lo encontraría en un avión de hoy en día.
Ciertamente, las nuevas ventanas son una gran mejora sobre las típicas de los aviones actuales. Estas son lo suficientemente altas como para permitir que un pasajero sentado mire hacia fuera sin tener que agacharse. Y al pulsar un botón, estas pasan de claro a oscuro.
Los asientos de la clase económica tampoco ofrecen más espacio para las piernas que lo habitual. Aún así, se trata de un interior de prueba, no de uno instalado para un cliente.
Las compañías aéreas decidirán la ubicación de las cocinas y el espacio para las piernas en los asientos. El director de Boeing, Blake Emery, describe las cocinas bloqueando la entrada como el “peor escenario” de las opciones disponibles para las líneas aéreas.
Mientras tanto, un recorrido por la línea de montaje indicó los grandes progresos realizados en el proceso de fabricación.
