Cuando escribí hace poco sobre el Teleférico de Caracas no me pasó por la mente lo que sucedió. Le quitaron la concesión a la empresa Inversora Turística Caracas (Ávila Mágica), la compañía que ganó en acto publico de licitaciones la modernización y operación de lo que para su momento eran ruinas.
El Estado como operador del Teleférico, a través de Venetur, se planteo hacer esta atracción más asequible para el grueso de la población reduciendo las tarifas. Si en algo estoy de acuerdo es que subir al Ávila en teleférico era costoso, tanto por la entrada como por los consumos que en el se realizaban. Aunque no se puede negar que se te olvidaba rápido lo gastado al disfrutar de la vista y comerse un delicioso fondue.
Nuevas precios de las entradas
El objetivo planteado ya es una realidad y han bajado las tarifas. Eliminaron los aumentos de fin de semana fijando el precio de las entradas a 25.000 bolívares por adulto , niños de 4 a 12 años pagarán 10.000 bolívares, los estudiantes 15.000 bolívares y las personas de la tercera edad ingresarán gratis al teleférico.
Aún no se sabe que ocurrirá con los restaurantes y franquicias de alimentos instalados en la cima del Ávila. Seguramente serán adjudicados nuevamente y si corremos con suerte aun podremos comer fondue. Ya debe haber más de un interesado en montar su tarantín cooperativo allá arriba.
El conjunto Teleférico de Caracas y el Hotel Humboldt, en el pico del Parque Nacional El Avila, la montaña que separa a la ciudad del Mar Caribe, fueron construidos en la década de los 50. Desde allá arriba los caraqueños y visitantes disfrutaban de la mejor vista de la ciudad y de una atracción única en el país.
El complejo fue abandonado por mucho tiempo y desde hace unos años le fue otorgada la concesión a una empresa que se encargaría de la restauración, modernización y operación del complejo turístico. El trabajo que hicieron fue excepcional. Recuerdo perfectamente cuando mi padre nos subía en su Jeep a ver aquellos edificios abandonados, las cabinas del teleférico rotas y llenas de telarañas. El hotel que en una oportunidad fue locación de elegantes cenas y bailes de la Caracas de antaño ahora lo veíamos mis hermanos y yo a través de los vidrios de sus puertas como la escena perfecta de una película de misterio: Penumbras, mobiliario de una época que no viví y una brisa fría que pone a pensar en fantasmas al más incrédulo.
Gracias a esa renovación hemos vuelto a disfrutar del Teleférico de Caracas, el Hotel Humboldt aún se encuentra en renovación pero se pueden hacer visitas guiadas por sus instalaciones o hacer eventos privados en su lobby. Aunque hace frío ya uno no piensa en fantasmas porque es una atracción muy concurrida, hay varios restarurantes (mi preferido es Ávila Fondue. Pidan Fondue de degustación o Salmón Ávila :P), pistas de hielo, puestos de comida y existe la posibilidad de tomar un rústico hasta Galipán, un pueblito con mucha tradición, que parece no afectarle la intensidad de su vecina Caracas.
El complejo ahora se conoce como Ávila Mágica, es la oportunidad perfecta para liberar stress, respirar aire puro, y comer sabroso. Los precios arriba son algo costosos pero vale la pena. El viaje ida y vuelta en el funicular cuesta 30 mil bolívares de martes a jueves para el público general y 22 mil para los niños. Y de los fines de semana los precios de la entrada aumentan a 38 mil bolívares para los adultos y 25 mil para los niños.
Sitio web: Ávila Mágica
Fotos de Ávila Mágica en este link.
