Hasta el mediodía del lunes el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil no ha concretado la cancelación de frecuencias a las aerolíneas estadounidenses que operan en el país según medida dada a conocer a principios de septiembre luego que Estados Unidos, a través de la TSA, advirtió sobre la falta de seguridad en los aeropuertos venezolanos pero que el INAC alegó que se daba no como retaliación sino como medida para equilibrar el mercado aeronáutico dominado en más del 80% por EEUU.
La medida se empezaría a aplicar ayer domingo 28 de septiembre pero los vuelos de American Airlines, Continental y Delta Airlines operaron normalmente, sin cancelaciones.
Representantes de la aerolíneas manifestaron a algunas agencias de prensa que la medida fue informada pero no se estableció como se llevaría a cabo el procedimiento. En el INAC hay hermetismo sobre cuando se aplicarán de las cancelaciones.
Las ventas de boletos de estas líneas aéreas continuó durante el mes de septiembre con normalidad por lo que se espera que cuando se de la restricción de vuelos el mercado se saturará y representará el caos para quienes se dispongan a viajar. En caso de cancelaciones se espera que los pasajeros sean reubicados en otros vuelos (que no sabemos cuales porque todos están llenos) o la devolución del precio del pasaje.
Seguiremos esperando.
En una decisión, a todas luces política, la cual se da un día después del anuncio de la TSA sobre la medida que pide informar a los pasajeros de la negativa que presenta el gobierno venezolano para que ese organismo inspeccione los aeropuertos de Venezuela en materia de seguridad, el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil ha anunciado que reducirá los vuelos entre Estados Unidos y Venezuela de aerolíneas estadounidenses motivado a un “desequilibrio a favor de las empresas estadounidenses” según expresó José Martínez Bravo, presidente del INAC.
La medida entrará en vigencia a partir del 28 de septiembre y afectará a los vuelos de Delta, Continental y American Airlines.
Estas líneas realizan unos 90 vuelos semanales entre ambos países y concentran un 80% del mercado. Aún no se han develado que vuelos o frecuencias se verán afectados.
¿Quiénes son los verdaderos afectados con esta medida arbitraria? Sin duda, el pasajero. Ya veremos vuelos atestados, gente varada en los aeropuertos y aumento en precios de los pasajes por exceso de demanda.
Ser vigilado, revisado e interrogado durante un viaje es algo común desde los atentados del 11S y mucho más cuando el destino es Estados Unidos. Esta semana el Washington Post publicó un artículo que se basa en documentos obtenidos por un grupo que aboga por las libertades civiles que sostienen que el gobierno a través de la Administración de Seguridad en el Transporte, TSA, guarda archivos con información “de acompañantes, lugares de estadía y hasta los libros que lleva mientras viaja” por vía aérea, cuando abordan un crucero o alquilan un auto. Y, aunque se refieren solo a ‘americanos’, estamos seguros que todo turista extranjero que pisa suelo norteamericano tiene su registro en las computadoras de la TSA los cuales pueden ser guardados hasta por 15 años, según ellos, para determinar alguna amenaza a la seguridad de esa nación.
Este registro establece hasta posibles acompañantes en un viaje según relata Edward Hasbrouck: “Si te paras al lado de una persona una vez, es una coincidencia. Si lo haces dos veces es una relación”
Con todo este historial si se te ocurre viajar alguna vez a Irán o algún país no tan amigo de Estados Unidos como, que se yo, Venezuela ni me imagino que pasará. Me quedan muchas preguntas: ¿Quién establece que un turista es peligroso, el sistema o un oficial? ¿Qué podría pasar si esos logs son usados por otras agencias del gobierno norteamericano o mucho peor, en manos ajenas?.
Si viajamos sin la mínima intención de cometer algún acto que atente contra las leyes del país que visitamos no deberíamos preocuparnos por ser vigilados o revisados, pero que se nos juzgue por leer un libro o pararnos al lado de alguien ya es algo realmente alarmante.
Desde el sábado 1º de septiembre el Hotel Caracas Hilton cambió oficialmente de nombre y paso a ser el Hotel Alba Caracas. Un hotel con más de 38 años de historia, que incluyeron momentos de esplendor cuando en el se alojaban dignatarios y celebridades que venían Venezuela procedentes de todo el mundo, o cuando se celebraban fiestas muy recordadas en su Gran Salón y que poco a poco se vio relegado a otros mejor ubicados por las deficiencias de seguridad de la zona donde se encuentra y la falta de mantenimiento en de sus instalaciones que constatamos en una visita que realizamos el año pasado y que nos hizo saber como el hotel era digno escenario de una película de terror.
Este hotel propiedad del estado venezolano fue manejado por la franquicia Hilton y posee 900 habitaciones, de ellas solo 700 están disponibles para reservas. Con el fin de la concesión se crea una ‘empresa de turismo socialista’ que plantea ofrecer sus servicios a todo el pueblo con descuentos en habitaciones de 50% sobre la tarifa comercial y que será comercializada a través de paquetes. Las ganancias del hotel estarán destinadas al desarrollo de proyectos comunitarios y sus empleados serán recontratados por el estado, noticia que de alguna manera da continuidad en el aseguramiento de la calidad porque aunque el hotel estaba desmejorado en su planta física, la mística y buen servicio de sus trabajadores era admirable.
Más allá del cambio de su razón social el trabajo que viene ha de ser fuerte y antes de juzgar debemos apoyar. Nos gustaría visitar en un futuro el Alba Caracas y ver un hotel totalmente renovado y lleno de la vida que en algún momento le fue arrebatada.
Da tristeza ver como una línea aérea entra en crisis, reduce su flota y sus destinos y entra en una fase donde se debe adaptar a lo que tiene o desaparece. Este es el caso de Aeropostal, una aerolínea venezolana que ha tenido que regresar los aviones en leasing, unos MD-80 que cubrían las rutas de Aruba, Bogotá y Lima, cancelar sus frecuencias a estos y otros destinos y, seguramente, reducir su staff.
Las razones son múltiples. El Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC) redujo las frecuencias de la línea aérea a destinos tan claves como Maracaibo o Barcelona (VE); los alegatos que se dieron en ese momento fueron precios sobre las bandas estipuladas y multitud de reclamos basados en servicio y puntualidad. Otros aducen que la medida solamente pretende beneficiar a la estatal Conviasa, aerolínea a la que les fueron otorgadas las frecuencias de Aeropostal.
Detrás de toda la crisis también esta el control de cambios, el prurito del gobierno de controlar todo ha hecho del control en el otorgamiento de divisas el mecanismo de presión perfecto que asfixia, reprime, pasa factura y desaparece lo que le venga en gana. CADIVI, comisión que maneja el otorgamiento de divisas en el país, en 2005 dio solo 5 de los 72 millones que necesitaba Aeropostal para su funcionamiento. Este año la situación sigue parecida y Nelson Ramiz, presidente de Aeropostal dice proféticamente que aunque la empresa se esta poniendo al día con los requisitos exigidos tampoco obtendrá los dólares.
Y aunque ese comentario de Ramiz suena muy negativo, el propietario de la empresa ha dejado en claro que no pretende vender la línea que adquirió en 1996 y aunque ha escuchado ofertas de diversos interesados considera que le sirve “mejor a los intereses de la empresa y los trabajadores no vendiendo la aerolínea”
Historia
Inicia operaciones en Venezuela en 1929 con la llegada de la francesa Aeropostale que vio al país como un puente hacia Suramérica. En 1933 el gobierno venezolano compra la línea aérea y se convierte en Línea Aeropostal Venezolana (LAV). En 1994, como parte del programa gubernamental para reducir gastos, Aeropostal cesó sus actividades y fue comprada por la Corporación Alas de Venezuela en 1996 reiniciando sus operaciones en enero de 1997.
Es bueno saber que la directiva de Aeropostal aun cree en el país y se dispone a inyectarle capital a la empresa para la compra de nuevas aeronaves que le permitan reiniciar operaciones en las frecuencias de Aruba, Bogotá y Cuba.
Vía El Universal
Aeropostal: Web | Wikipedia

