Categoria: "Hostales en Venezuela"

El Yaque Motion Surfers & Travellers Guesthouse

El Yaque Motion Surfers and Travellers Guesthouse Esta vez la isla fue completamente diferente, lejos de bulliciosas calles u hoteles llenos, nos quedamos en una posada en Playa El Yaque, la preferida de buena parte del mundo para practicar windsurf y kitesurf.

Nunca me había alojado en una posada y lo hice no porque así lo quería sino porque mis amigos se adelantaron en su reserva y mi participación en el viaje surgió de improvisto. Seguramente a mi no se me hubiese ocurrido quedarme en una posada lejos de la ciudad, siempre he preferido estar cerca de todo. Me agradan las ciudades y pensar estar lejos de una me hace pensar que la voy a pasar mal. Nada más alejado de la realidad.

La cultura de posadas en Venezuela ha crecido mucho. Aunque estas existen desde hace muchos años, Valentina Quintero, periodista de viajes, a mi parecer llevo a las masas este concepto a través de su programa y columna dominical y ahora son muchos los que buscan este tipo de albergue a la hora de viajar.

Le experiencia fue totalmente grata en El Yaque Motion, Surfers and Travellers Guesthouse. Una posada en la entrada de la población de El Yaque atendida por dos alemanes que vieron en tierras venezolanas una oportunidad de hacer negocio haciendo lo que les gusta. Mike y Bernd, sus propietarios, hicieron de esta casa un alojamiento limpio, muy tranquilo y sumamente cómodo y han fijado en mí un estándar alto para compararlo con otros alojamientos de este estilo en un futuro.

El Yaque Motion Surfers Guesthouse

El Yaque Motion posee habitaciones dobles en su mayoría con aire acondicionado, son impecables, básicas, con lencería limpia y de buena calidad, cómodas camas, baños aseados y T.V. También disponen de apartamentos con capacidad de 4 a 6 personas y sus precios van desde 80 mil bolívares por noche, por habitación. Una ganga.

Hay estacionamiento, una cocina común para que todos preparen lo que deseen comer, ofrecen desayunos, además en la terraza hay un PC con internet y una red wi-fi que cubre toda la casa totalmente gratis.

El Yaque Motion Surfers Guesthouse

La posada es muy frecuentada por extranjeros, de hecho los únicos venezolanos en ella éramos nosotros. Mucha gente joven llena del espíritu del windsurfing y que me permitió conocer cuanto aprecian las bondades de la isla.

El Yaque Motion es totalmente recomendada por su buen servicio, eso de horas fijas de check-in o check-out no existe, hay libertad, hay tranqulidad y si se sienten alejados de la ciudad hagan como yo, renten un carro y vayan cuando quieran a donde quieran porque sino los taxis les aumentarán considerablemente el presupuesto.

Posada El Yaque Motion
Dirección: Calle Principal de El Yaque
Teléfonos: +58 295 263 9742 / +58 416 596 5139
Mail: info@elyaquemotion.com
Web: elyaquemotion.com

Hostales en Venezuela: No hay

El hecho que a mi no me gusten esos hostales con mil camas en una habitación donde se comparte el sueño y el baño con desconocidos no significa que a otros no les llame la atención. De hecho, confieso que cuando veo las tarifas de este tipo de alojamientos en el exterior me da mucha curiosidad y mi instinto tacaño aflora. He pensado ir a New York y ya sé características sobre su afamada industria hotelera, cuchitriles de 9 metros cuadrados por 200 dólares por noche no es algo que le atrae mucho a mi bolsillo.

Pero la privacidad se paga y a los venezolanos nos mal acostumbraron a disfrutarla. Ir a New York y quedarse en el Plaza era algo común para un paisano a principios de los ochenta. De hecho fue la época cuando nos ‘mojoneamos’ y empezamos a importar whisky, ir los fines de semana a Curaçao a comprar quesos y perfumes y hacer las compras navideñas en Miami porque allá era barato. ¡Que tiempos aquellos!

Las cosas cambiaron, vino la crisis macabra y los venezolanos dejamos de ser tan presumidos. Los viajes al exterior se redujeron y solo unos cuantos podían quedarse en el Biltmore. ¿Pero quedarse en un hostal? Jamás. (o por lo menos no lo decían)

Hoy también hay crisis y viajar al exterior no es el común divertimento. Además, cuando lo podemos hacer tenemos que estar anotando cuantos dólares nos hemos gastado para no sobregirar la tarjeta o el nefasto cupo CADIVI. Dios nos libre de tener que enfrentarnos a los burócratas rojos rojitos. Por esta razón tenemos que buscar hoteles baratos, pasamos por el Ritz de Madrid y suspiramos y nos hospedamos melancólicos en uno mono-estrellado.

El asunto de la privacidad es tan arraigado en nuestro subconsciente que en Venezuela solo dos o tres destinos disponen de hostales y obligamos a los mochileros extranjeros a quedarse en el Intercontinental. En Caracas no hay (ni me quiero imaginar lo que pasaría si abren uno); en Isla de Margarita hay unos cuantos pero solo con habitaciones privadas. Solo Los Roques y Mérida disponen de unos cuantos del tipo con habitaciones comunes.

Eso sí, hay una cultura de posadas creciente y de calidad, casas de familia que ponen su empeño en ofrecer comodidad, buena comida y el intercambio cultural que les podría dar un hostal.

¿Será que algún día llegamos a tener algunos más? Sería un gran negocio.

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