La bella Susana De Fazio es la anfitriona en Sun Channel de un programa llamado Destinos del Paladar. Recorriendo el país le muestra al mundo los sabores, gustos y sazón de los venezolanos.
Hoy les mostramos este video del programa y se nos hace agua la boca viendo los sándwich de pernil de cerdo que se hacen en una de las más famosas paradas de carretera en Venezuela: La Encrucijada en el Estado Aragua.
Web | Destinos del paladar
En estos días aproveché la invitación a un Torneo de Ultimate en la Hacienda Santa Teresa que me hicieran unos amigos para conocer este emblemático lugar.
Siempre que viajaba hacia Maracay o Valencia antes de pasar por La Victoria veía unas extensas áreas sembradas con caña de azúcar y en todo el centro de ese paisaje un camino bordeado de palmeras grandísimas llamados Chaguaramos por donde me gustaría transitar. Esas plantaciones pertenecen a la Familia Vollmer desde 1830 y desde entonces se ha convertido en la cuna del Ron de Venezuela, altamente admirado a nivel mundial.
El atractivo principal de la hacienda es la Ruta del Ron, un paseo por toda la hacienda que permite conocer sus áreas y como se produce el Ron Venezolano, desde la siembra de la caña hasta su embotellamiento. Pasamos por el camino de chaguaramos descrito anteriormente y la experiencia es mágica. Visitamos la bodega privada donde se almacenan barricas pertenecientes a altos dignatarios y artistas y descubrimos el Café Alcatraz Gourmet, exclusivo de la hacienda y el Café La Estación.
Este fin de semana debido a la Ley Seca no pudimos hacer la cata de ron que se hace al final de la ruta. Pero si comimos en Zafra Gourmet, el restaurant de la hacienda, ubicado bajo las sombras de los árboles y con vista a los campos de practica de golf “Santa Teresa 1796 Driving Range”. La comida es venezolana de tipo moderno pero utilizan como base los rones de la hacienda. Probar estos platos es una experiencia totalmente diferente para nuestro paladar. Yo comí Pollo en Salsa de Arakú, un licor mestizo de ron y café que sabia regio. Muy recomendable comer allí, con esa brisa sabrosa y con jazz de fondo. No provoca irse.
Para ir a la hacienda es recomendable reservar su cupo en la Ruta del Ron y su mesa en Zafra. Sin reserva no podrá comer en el restaurant sino en el Buffet. Además de todo lo que les nombré en el post la Hacienda tiene unas canchas de Paint Ball que no conocí, una ruta de ciclismo montañero que me contaron es muy buena, paseos a caballo y la posibilidad de comprar Ron Venezolano a muy buenos precios.
Hacienda Santa Teresa:
Como ir: desde Caracas o Maracay tomar la Autopista Regional del Centro (ARC) y salir en El Consejo/La Victoria, luego tomar la carretera panaméricana por 10 min. También desde Los Teques puede llegar sin tomar la autopista: Al llegar vía Carretera Panaméricana a Tejerías siga derecho y en 10 minutos verá la entrada de la Hacienda. Se distingue por los rieles del tren que la bordean y por los caminos de chaguaramos.
Teléfonos para reservar: +58-244-4002554 y 4002550
Website: www.ronsantateresa.com
Comenzaremos el día de hoy con buenas olas. Este video forma parte del programa Sun Desafios de Sun Channel, un nuevo canal de televisión por cable venezolano dedicado al turismo que ya se empieza a ver en otros países y sin duda ayudará a promover esa actividad en la región con contenido cien por cien original y sin enlatados.
Choroni también forma parte de las costas aragüeñas. Anteriormente hablamos de Cata y Cuyagua pero Choroni es como el más popular de todos, atrae más turistas, más grande y con muchas más posadas, restaurantes y facilidades.
Yo me quedo con Cuyagua sus carpas y su río.
Con ustedes el video: Surfing Choroni. Con el malecón reventado con olas grandísimas.
Luego más detalles de este pueblo aragüeño.
Cata es una de las playas más bellas de Venezuela. Para llegar ahí hay que pasar una carretera estrecha y tortuosa que atraviesa las montañas del Parque Nacional Henry Pittier desde Maracay, capital del estado Aragua. El camino es fuerte pero se olvida al llegar a la Bahía de Cata. Una playa a la cual la naturaleza le dio esa forma de semicírculo, aguas cristalinas, muchos cocoteros y arena blanca y fina.
En Cata las opciones de alojamiento de primera son escasas pero hay muchas posadas o albergues disponibles a precios muy económicos. También es posible alquilar casas o apartamentos por días. Una de las recomendadas es la Posada de la Costa Eco-Lodge, ubicada en El Playón a 10 minutos de la playa de Cata. Esta posada cuenta con 26 habitaciones, restaurant con especialidad en pescados y mariscos, piscina, jacuzzi y estacionamiento. El precio depende de la temporada. Por ejemplo, para esta que finaliza el 15 de enero la habitación matrimonial cuesta 150 mil bolívares por noche (US$70). Pueden obtener más información esta posada en su sitio web o por llamando a sus dueños el Sr. Victor Tarulis y la Sra. Libia Ríos a los teléfonos: 0243-9931986; 9931409 o el celular 0414-4600655.
Desde Cata podemos acceder vía marítima a través del alquiler de una lancha en la bahía a otras playas hermosas y paradisíacas como Catica, Ensenadas de Chuao, Café, Puerto Maya y La Ciénaga. En esta última pude practicar Kayac, snorkeling, ski acuático o comer en su restaurant un delicioso pescado fresco.
Vía terrestre puede llegar a Cuyagua, otra de las hermosas playas de la costa aragüeña de la que hablaremos en otra oportunidad.
Suelo ir con los amigos a Cuyagua, una playa en la costa del estado Aragua en Venezuela, muy concurrida por gente joven como yo
Se cumplía nuestra primera mañana en la playa luego de pasar la noche hablando, bailando y durmiendo “cómodamente” en carpa. Muy cerca y detrás de nuestra carpa estacioné mi carro, al cual de vez en cuando echaba un ojo tanto por seguridad como por temor a que se quedara enterrado en la arena, situación que les había pasado ya a nuestros vecinos en la playa.
A plena luz del día veo a una pareja dando vueltas alrededor de un Fiat Palio. Ella era muy blanca y pelirroja y su acompañante un señor altísimo, blanco y cabello largo, el doble de Kurt Cobain. Se asomaban continuamente por las ventanas del carro y registraban una y otra vez sus bolsillos. Su aspecto no era el de dos venezolanos criollitos y su ropaje mucho menos. Una mujer venezolana cuando va a la playa luce perfecta, mientras que ésta vestía una franela amarrada en la mitad de su torso; y un hombre venezolano lo menos que usa es un boxer de rayas naranjas para bañarse.
Soy muy ‘curioso’ y no me aguanté. Fui en busca de información disfrazado en un servicial venezolano ofreciendo ayuda. Los harapientos no hablaban nada de español y mi modesto inglés me sirvió de mucho en la pesquisa. Llegaban de Canadá el día anterior, sus maletas se
extraviaron en el aeropuerto de Atlanta donde hicieron trasbordo (por lo menos nos salvamos de esa raya) y no tenían más ropa que la que cargaban encima más unos pantalones que dejaron dentro del auto.
Al principio desconfiaron de nuestra colaboración (yo también lo haría) y en medio de la conversa inicial nos dijeron que uno de ellos se metió en las revoltosas aguas cuyagueras con la llave del carro rentado enganchada a los seguros que traen algunos shorts y siguiendo la Ley de Murphy: Las perdieron.
A mi me acompañaban una amiga y un amigo que también se acercaron a intentar abrir el carro para sacar los papeles donde están los teléfonos de emergencia de Avis, la compañía donde lo alquilaron. Intentamos por todos los medios abrir el carro con ganchos y palos al estilo Mc Giver pero no pudimos. Lastima que la playa sea tan segura que no había ningún ladrón que nos ayudara a abrir el carro en 5 segundos, ellos si saben de esas cosas. En una de esas, mientras nos burlábamos de nosotros mismos por la incapacidad delictiva, el canadiense tomó una piedra y la aventó contra uno de los vidrios de carro, sin aviso previo, sin advertencia. La cara de nosotros era de: “Este carajo está frito” y temimos por un momento por nuestra integridad, ¿Y si a la imitación de Kurt se le ocurra lanzarnos un peñón de esos a nosotros?
Sin duda esa fue la mejor decisión, pasó el susto y sacaron los papeles del auto. Nos comunicamos por mi teléfono con la compañía y serví de intérprete en la negociación de la
emergencia. Quien nos atendió en Avis no hablaba inglés y había que informarle al cliente que debía pagar 50 dólares por el vidrio roto y 350 dólares por la llave perdida. Los turistas aceptaron y cinco horas después llegó un comando de Avis con un carro nuevo para los clientes. Final feliz.
Ellos se quedaron en la noche con nosotros conversando sobre el país, la música y el petróleo. Nos hicimos amigos, intercambiamos correos y ahora nos pasamos fotos de vez en cuando. Ese día estaban maravillados con el servicio en Venezuela, tanto de la empresa Avis como de la ayuda que le prestamos. A la mañana siguiente fueron de nuevo al aeropuerto a buscar las maletas que llegaban y continuaron su viaje a Los Roques y Margarita. En Venezuela se está creando cultura de servicio, poco a poco, pero se está creando.
