Como muchos de los caraqueños, he disfrutado de la tranquilidad y diversidad que aporta a la ciudad un espacio como lo es el Jardín Botánico, una especie de oasis en el medio de una ciudad tan caótica como lo es Caracas. Pero hoy en día afronta una cruda realidad, la falta de subsidio ha dejado al Jardín en una terrible situación.

Según informa El Universal esto tiene origen en una partida presupuestaria estancada desde 2005 (Bs 5,6 millones) que no logra cubrir el valor completo de la nómina de 93 empleados. Carlos Palomares, gerente de administración, dice que “para cubrir sus necesidades básicas el Botánico necesita un presupuesto de 30 millones.”

En palabras de Mario Gabaldón, presidente de la fundación, el Jardín Botánico subsiste gracias a ingresos provenientes del alquiler del auditorio (cuyo techo necesita reparación urgente), del apoyo de algunas empresas privadas y del costo de la entrada, la cual ha generado protestas entre los visitantes por el aumento a 10 bolívares, de lunes a viernes, y a Bs. 15 los fines de semana.

Cabe destacar que la situación del Jardín Botánico empeoró debido a las protestas de los empleados de la Fundación Instituto Botánico de Venezuela “Doctor Tobías Lasser” que exigían ser incluidos en la nómina de la Universidad Central de Venezuela.

Entre los daños que presenta este Patrimonio de la Humanidad, nombrado el 30 de octubre de 1969, podemos encontrar: tramos del jardín sepultados por el monte crecido, daños serios por la falta de mantenimiento en los ambientes acuáticos, pérdida de ejemplares de Victoria amazónica, una especie proveniente del Jardín Botánico de Río de Janeiro, y la falta de la maquinaria para poder realizar el mantenimiento necesario.

El Jardín Botánico de Caracas cuenta con más de 2.500 especies que corresponden a unas 200 familias botánicas, de las cuales el 50 % son de Venezuela, proviniendo el resto de Centroamérica, África, la India y otras regiones de Asia y Suramérica.

Creditos: La foto que ilustra este artículo fue publicada en Flickr por el usuario ruurmo bajo licencia Creative Commons


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