Un avión de la línea aérea Qantas se vio forzado a regresar al punto de partida y realizar un aterrizaje de emergencia debido a una perdida de presión de aire registrada en la cabina, según lo informó la empresa en un comunicado.
El avión involucrado en el incidente fue un Boeing 737-400 que volaba desde Auckland, Nueva Zelanda con destino Brisbane, Australia, el cual durante el trayecto a unos 25.000 pies de altura, comenzó a tener un leve problema de presurización en la cabina, lo que obligo el retorno inmediato del avión.

El avión aterrizó a salvo, y sus 91 pasajeros bajaron del mismo ilesos. Se desconocen aun las causas técnicas que provocaron el problema.
Según el comunicado de la empresa no hubo alarma entre los pasajeros del vuelo, por que la perdida de presión no era lo suficientemente evidente para los mismos e incluso para la tripulación.
Este año, la seguridad de Qantas ha estado bajo revisión debido a varios eventos similares a este. Afortunadamente ninguno con lesionados. Se piensa que en todos los casos las fallas han sido técnicas dejando a un lado la posibilidad de que fueran provocadas por error humano.


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