La revista Wired le dio una misión a uno de sus cronistas: Conseguir la mayor cantidad de millas en programas de viajero frecuente en alguna línea aérea con $500 dólares. Dave Demerjian, a cargo de la misión, logró obtener 6 mil millas gastando 276 dólares (considerable para mi que con un vuelo de CCS a MIA me dieron solo un mil 300 millas por 600 dólares) adentrándose en el mundo de los “mileage runners” una especie extraña de viajeros, maniáticos por los aviones y las clases superiores de servicio, que pasan hasta 31 horas volando de una ciudad a otra con la única misión de conseguir millas, obtener y mantener estatus dorados o platinos y sacar ventaja de los programas de fidelidad de las compañías.
Pasar horas frente a un PC buscando las mejores tarifas o tarifas erróneas es una de las cosas que hacen estos caza-millas para lograr su objetivo: ganar millas o segmentos. También reservan trayectos intrincados, de New York a Las Vegas con conexiones en Boston, Orlando, Tampa, New Orleáns y Dallas todo esto en un solo día, se conectan con otros milla-adictos a través de foros de dedicados a los programas de viajero frecuente para estar al día con la tarifas y vanagloriarse con sus últimas hazañas. Sin duda, un extraño comportamiento que unos critican y otros alaban.
En Latinoamérica está difícil convertirse en un “Corre-Millas” Las precios de los boletos no son tan amigables y las distancias muy cortas. Pero si alguien desea adentrarse en este mundo puede leer el artículo original en este enlace.


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