El fin de semana pasado lo pasé en la isla de Aruba. Ver de cerca como logran ser uno de los principales destinos preferidos por extranjeros en el caribe fue una de mis premisas.

Aruba no ha vivido siempre del turismo. Anteriormente la economía de la isla se basaba en la refinación de petróleo pero al cerrar la principal fuente de divisas y empleos de esta colonia del Reino de Holanda, entraron en una severa crisis que necesitaba una repuesta. Santo Turismo se les apareció y se dedicaron en pleno a esto.

Al llegar a Aruba pude leer un aviso que me dejo pensando. Éste decía: “El turismo es el negocio de todos”. Una frase trillada en el sector que busca convencer a la comunidad sobre las posibilidades y beneficios que da el desarrollo de la actividad en todos los habitantes. Un cartel como este lo podemos colgar en cualquier parte, pero el gobierno de Aruba logró convencer a sus habitantes con hechos, a los inversionistas con dividendos y a los visitantes con buen servicio.

Creo que en esto se basa esta industria. Hay que vender buenas ideas para lograr la integración de cada sector. Primero tenemos, cada uno de nosotros, que convencernos sobre las posibilidades reales que nos brindara el impulso de esta industria para lograr convencer a los demás. ¿Podremos aprender de Aruba sin tener que pasar por una crisis para reaccionar?



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