El Gobierno estadounidense apretó ayer un poco más las tuercas a las líneas aéreas al obligarlas a partir del 2007 a que entreguen la lista de pasajeros de vuelos con destino a EE. UU. quince minutos antes de despegar, en lugar de quince después, como se hace actualmente.
«La razón por la que no lo habíamos hecho antes es porque las compañías aéreas estaban preocupadas sobre lo que harían con los pasajeros que aparecieran en el último minuto, y no querían tener que retrasar los vuelos», dijo a AP el secretario de Seguridad Doméstica Michael Chertoff.
Por otra parte, el Departamento de Bomberos de Nueva York hizo públicas 1.613 llamadas de víctimas del 11-S que accidentalmente se habían quedado fuera del paquete entregado a la prensa por orden judicial en marzo pasado.
En otro orden de cosas, una juez federal de Detroit ordenó ayer interrumpir de forma inmediata las escuchas telefónicas sin autorización judicial que el Gobierno de EE. UU. puso en marcha en su plan nacional antiterrorista.

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