Debido a indicios de que los supuestos terroristas detenidos el jueves en Londres pensaban usar como detonantes sustancias químicas y aparatos eléctricos , se impusieron nuevas reglas. En vuelos comerciales se prohíbe, por ahora, llevar computadoras portátiles, celulares, Blackberrys, iPods, gelatina entre otros

Ya no se puede llevar a un avión bebidas, ni pasta de diente, ni maquillaje. Tampoco aparatos electrónicos ni nada afilado. Esas son las intensas medidas de seguridad impuestas tras el descubrimiento de un complot para hacer estallar aeronaves en pleno vuelo desde Inglaterra a Estados Unidos.

Pero muchos se preguntan si las medidas no son excesivas, y las quejas vienen principalmente de los pasajeros sometidos a angustiosas esperas, largas demoras e incómodas revisiones de seguridad.

“Es demasiado inconveniente”, protestó Gweneth Godowin, una joven que viajaba el jueves desde Antigua a su lugar de origen, la isla caribeña de Dominica. “Creo que las aerolíneas van a perder un montón de dinero y quedarán en la bancarrota si esto sigue así”, añadió.

Muchos expertos en antiterrorismo dudan que las medidas - impuestas debido a indicios de que los terroristas pensaban usar como detonantes sustancias químicas y aparatos eléctricos- se vuelvan permanentes.

Pero aún así las restricciones suscitan importantes preguntas: ¿Cómo determinar si son excesivas las medidas? ¿Cómo hacer para evitar ataques terroristas y al mismo tiempo permitir que la gente pueda viajar o trasladarse de un lugar a otro?

Para los usuarios comunes la pregunta es, ¿cuánto están dispuestos a soportar? Ya no se puede, por ejemplo, llevar en un avión computadoras portátiles, teléfonos celulares, Blackberrys, iPods, gelatina para el cabello, pasta de diente, agua potable, entre otros.

El desafío que encaran los aeropuertos del mundo quedó al descubierto el viernes, cuando el aeropuerto de Viena divulgó un estudio según el cual más de 1,7 millones de personas usaron sus instalaciones sólo el mes pasado -ni hablar de los millones más que pasan por el Heathrow de Londres o el JFK de Nueva York.

Los aeropuertos del mundo seguirán dependiendo principalmente de información sobre amenazas específicas contra algún vuelo particular, dijo Eva Axne, experta en temas de terrorismo de la Agencia de Aviación de Suecia. Eso permite intensificar las medidas de seguridad para esos vuelos, añadió.

Endurecimiento
Desde los años 1970, cuando cundían los secuestros de aviones se instalaron detectores de metal y de equipaje.
Tras los ataques del 11/09/ 2001, se prohibió entrar en aviones con navajas u objetos afilados, se colocó compuertas blindadas en las cabinas y se despachó a agentes encubiertos y armados en algunos vuelos.



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