¿Ventanilla, pasillo o de pie? Todo indica que es una estrategia de las compañías aeronáuticas está pensada para abaratar costos. Los fabricantes de aviones ya tienen diseñadas aeronaves con una serie de asientos verticales para la clase turista, lo que permitirá a las aerolíneas incrementar la cantidad de pasajeros en cada vuelo. De pie caben más y ocupan menos.

En la carrera entablada entre las compañías aéreas del mundo, incluida Iberia, por ampliar el número de plazas en sus existentes flotas, los fabricantes de aviones han empezado a tomar nota en sus diseños industriales hasta extremos que van más allá del reproche habitual de pasajeros sometidos a estrecheces propias de latas de sardinas. Con el gigante multinacional Airbus habiendo empezado a estudiar la posibilidad de asientos verticales, casi como inspirados por el doctor Hannibal Lecter en el “Silencio de los corderos”.

Según apuntaba el New York Times en su edición de este martes, Airbus habría empezado cautelosamente a ofrecer la opción de asientos verticales -una especie de camillas almohadilladas con arneses especiales- a varias aerolíneas asiáticas para vuelos interiores. Pero, a pesar de tentar a mercados acostumbrados a las apreturas como las del transporte público en Tokio o Pekín, todavía no se habrían materializado muestras de interés pese al atractivo económico de poder colocar pasajeros a una distancia estimada de 63,5 centímetros entre fila y fila, apunta Pedro Rodríguez en ABC.
Sin llegar todavía a esos extremos, la aviación comercial se las estaría ingeniando para lograr más plazas en clase turista gracias a materiales más fuertes pero ligeros que permiten producir asientos que ocupan menos espacio. Aunque estos avances podrían haber sido aplicados para ofrecer más espacio, en general se están utilizando para aumentar capacidad. Con seis asientos adicionales en un típico Boeing 737, llegando a las 156 plazas, y una docena extra en los Boeing 757, llegando hasta las 200 plazas.

Detrás de estas propuestas para acomodar el mayor número posible de pasajeros en un avión comercial, se encuentra una combinación de factores económicos encabezada por la subida del petróleo y su impacto en los precios del combustible de aviación en un sector que opera bajo una brutal competición y pequeños márgenes comerciales. Más asientos ligeros en clase turista se traduce en la posibilidad de mayores ingresos y el atractivo de necesitar menos combustible.
Simultáneamente, las compañías aéreas estarían también instalando y promocionando cada vez más comodidades en primera y negocios, cuyas tarifas generan más beneficio que un asiento en turista. Junto a sofisticados sistemas de entretenimiento, elaborados módulos en forma de cama para largos recorridos, algunos de los nuevos asientos para la parte delantera de los aviones vienen ya con opciones como masajes electrónicos. Lujos que eclipsan las cada vez mayores angosturas para el común de los viajeros.

El futuro pasa ahora por modelos como el Boeing 787, con insistencia en acomodar nueve asientos por fila, o el Airbus A380, que con una configuración estándar puede transportar 500 pasajeros. Mientras Virgin Atlantic Airways considera la posibilidad de instalar un salón de belleza en primera, no faltan cálculos sobre la posibilidad de meter más de 800 pasajeros en asientos verticales.



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