Imagínense la escena. Usted es un agente financiero loco por el fútbol que trabaja, digamos, en Londres, con un bonus de seis cifras a fin de año y sin el tiempo suficiente para disfrutarlo. Le encantaría ir a Alemania en junio para el próximo Mundial, pero no puede tomarse días de trabajo.
Bueno, a no temer, que hay una creciente flota de aviones privados al alcance de la mano. Uno puede reservar su propio vuelo a Colonia, mirar un partido y volver al escritorio a la mañana siguiente. Ojo, las 7.500 libras (unos 13.500 dólares) que cuesta el vuelo ida y vuelta de Londres a Colonia, incluso divididas entre varios viajeros, pueden parecernos saladas a la mayoría de nosotros. No tanto, dice David Savile, director ejecutivo de Air Partner, una de las agencias más importantes de vuelos charter.
Todas las aerolíneas convencionales, señala Savile, aumentaron las tarifas para sacarle jugo a la fiebre del Mundial. Además, dice, “la mayoría de los dueños de hoteles en Alemania están imponiendo una estadía mínima de tres noches. Si uno puede volver a Inglaterra la misma noche del partido, todo el paquete empieza a parecer más accesible”.
En estos días, accesibilidad es la consigna de la industria de aviones privados y sus principales representantes esperan que el concepto de avión privado para uso placentero y personal realmente despegue durante la Copa del Mundo.
Air Partner, con sede en Gran Bretaña, tradicionalmente tuvo como clientes a corporaciones y gobiernos, pero ahora contratará una serie de aviones para hinchas de fútbol adinerados, desde Citations de cinco asientos hasta Dorniers de 30.
Atrás quedaron aquellos días en que los aviones privados eran “hoteles de lujo en el cielo” y un beneficio exclusivo de las estrellas de rock y los multimillonarios. La explosión de vuelos privados que se está registrando hoy en Europa es un indicio de que mucha gente ya se dio cuenta de que no hace falta ser multimillonario para disfrutar de los beneficios de un viaje privado sin tener que preocuparse por los horarios de las aerolíneas, las esperas para hacer el check-in y los compañeros de viaje ruidosos.
Lo único que se necesita, parecería ser, es un poco de dinero extra. “Muchos de nuestros clientes en la ciudad de Londres ya se dieron cuenta”, dice Savile. “Normalmente los llevamos a sus casas de campo en el sur de Francia o a sus chalets de esquí en los Alpes. No tienen mucho tiempo para tomarse vacaciones, así que lo quieren aprovechar para descansar. Ellos le encuentran sentido”.
Los aviones ejecutivos “varían desde el equivalente de un Ford Mondeo hasta un Mercedes clase S”, dice Savile. “La gran mayoría son agradables, cómodos, pero no ostentosos. Hay una cantidad increíble de Mondeos aquí arriba”. Marwan Khalek, director ejecutivo de Gamma Aviation, con sede en Farnborough, en el sur de Inglaterra –una empresa que cuenta con 20 aviones privados- coincide. “Uno puede tener a individuos muy adinerados que sólo quieren una lata de Coca y ver una película durante el vuelo”, dice. “Y otros que quieren champagne y caviar. Podemos complacer a ambos grupos, pero hasta los muy ricos quieren una vida simple de vez en cuando. La ventaja de los aviones privados es que uno puede hacer elecciones y tomar decisiones”.
El principal atractivo de los aviones privados, dice Khalek, nunca fueron los oropeles. Un avión es una herramienta comercial práctica que reduce los tiempos de espera. “Usted se sorprendería de lo productivo que puede llegar a ser el día de un ejecutivo si tiene su propio avión. No tiene que perder tiempo en los aeropuertos y hoteles. Puede hacer el trabajo de dos días en uno”.
Hoy, cada vez más gente y más compañías pueden darse el lujo de viajar en aviones privados, dice Khalek. “En los últimos 10 años, el costo de volar en un jet privado no subió tan rápido como el crecimiento de ingresos disponible”.
Los aviones ejecutivos hacen alrededor de 1.000 vuelos por día en Europa, y se están volviendo cada vez más populares. Sin embargo, ninguno de los jugadores de la gran industria hizo progresos espectaculares en Europa. Hasta NetJets, el líder indiscutido del mercado, dueño de cientos de Gulfstreams, Dassault Falcons y Raytheon Hawkers, tuvo problemas para repetir el éxito que tenía en Estados Unidos.
Khalek se queja de que, para mucha gente, contratar un avión privado sigue siendo algo snob, una especie de derroche, en Europa. De hecho, varias compañías, por miedo tal vez a que las acusaran de opulencia, han estado vendiendo sus aviones ejecutivos en los últimos años. Las empresas son mucho menos reservadas en Estados Unidos, donde el machismo corporativo y la necesidad habitual de cubrir largas distancias hacen que los aviones ejecutivos estén bien establecidos.
Hoy en día existen en Europa más de 1.000 operadores de chárters, más un ejército de agencias que ofrecen una variedad cada vez mayor de paquetes a medida. Los vuelos se pueden reservar en el momento y algunos operadores están empezando a convertirse en agentes de viaje, que ofrecen estadías en hoteles de lujo o entradas para eventos deportivos junto con los viajes. La gente que está preparada para ir de compras por el mundo a veces puede comprar un asiento en un avión privado por menos de lo que cuesta un pasaje en primera en una aerolínea comercial.
Hasta el 95% de los vuelos en aviones privados son con fines comerciales, pero, a medida que el mercado se vuelve más sofisticado, el objetivo es reclutar más clientes para los viajes privados. Muchos ven el Mundial como la gran oportunidad para “desmitificar” al avión privado. Cuando a Warren Buffet, director ejecutivo de NetJets, le preguntaron hace seis años por qué lanzaba NetJets en Europa, su respuesta fue simple: “Hay tanta gente muy rica en Europa como en Estados Unidos”. Ahora, probablemente su mayor anhelo sea que también haya gente rica a secas.
Vía El Clarin


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