Es ahora, en primavera, cuando los pacientes que quieren mejorar su aspecto físico de cara al verano acuden al especialista. La demanda de intervenciones como el aumento de mamas o las liposucciones se incrementa en más de un 20 por ciento. Y es que la recuperación requiere un mínimo de dos meses de espera para que las huellas de la intervención no se vean con el biquini.

En cuanto llega el buen tiempo, zonas del cuerpo que habían permanecido tapadas durante el invierno salen a la luz y con ellas las prisas por alcanzar la figura 10 antes de que llegue el verano. Pues bien, ni hay que esperar milagros ni se debe ir con prisas. Lo primero que hay que hacer es hablar con un cirujano plástico, ya que entre sus especialidades está la cirugía estética.

Nadie tiene el secreto de la eterna juventud ni la fórmula mágica para luchar contra la ley de la gravedad, pero un cirujano plástico puede esculpir un cuerpo; borrar los signos del estrés y, hasta cierto punto, del paso del tiempo. Además, son las manos de este especialista las que pueden acabar con complejos capaces de mermar la salud mental del paciente. Sin embargo, una cirugía estética tiene contraindicaciones, riesgos y un posoperatorio que requiere un seguimiento exhaustivo por parte de un especialista.

Hay que tener en cuenta que en la provincia de Albacete sólo hay dos cirujanos plásticos que ejerzan en la medicina privada, la doctora Puertas y el doctor Bernardo Ortega. Precisamente, el doctor Ortega recomienda a los potenciales pacientes ‘que desconfíen de quien les asegure que todo va a salir bien, que pregunten por las posibles complicaciones’.

Este especialista aconseja a quien esté planteándose pasar por el quirófano que exija primero entrevistarse con el cirujano plástico que le vaya a intervenir. Una vez que haya consultado todas sus dudas con el médico, el paciente debe ponerse en contacto con la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética, con sede en Madrid, donde le podrán confirmar si la persona que le va a operar está en posesión del título. Asimismo, una vez que la intervención haya terminado, el paciente deberá exigir que sea el especialista quien supervise todo el posoperatorio.

Ortega explica que es en esta época, en primavera, cuando se dispara -incluso más de un 20 por ciento- la demanda de intervenciones, sobre todo para casos de liposucción y aumento de mamas. Precisamente, es en este tipo de operaciones en las que se cometen errores médicos ‘y muy graves’ cuando no interviene un cirujano plástico.

En relación con el perfil del paciente, el doctor Ortega subraya que la consulta de cirugía estética ha dejado de ser monopolio de las mujeres. Cada vez son más hombres los que acuden al especialista para someterse a una liposucción. En cuanto a la edad media, por un lado está la franja de entre 20 y 30 años, que suele demandar cambios estéticos que no están relacionados con la edad, y por otro están las mujeres de entre 50 y 60 años.

En el caso de los pacientes jóvenes, Bernardo Ortega es partidario de que estos acudan acompañados de sus padres y con su consentimiento, aunque sea el paciente quien tenga la última palabra.

El especialista también recomienda a las cientos de personas que se prevé que pasen por una clínica de estética de aquí al verano que no esperen milagros. Así, el doctor Ortega explica que en el ordenador se puede modificar la imagen para que quede tal y como pretende el cirujano, ‘pero no siempre se consigue lo que uno quiere’.

Hay que tener en cuenta además que en Albacete ya se aplican las más modernas técnicas, pero no hay que olvidar que la cirugía estética es una especialidad de la plástica que tiene como objetivo mejorar la imagen y, por tanto, no la incluye la Seguridad Social. Quien quiera mejorar su aspecto pasando por el quirófano tendrá que prepararse para afrontar precios que van desde los 300 euros hasta los 8.000, dependiendo siempre de cada caso.

En el caso del aumento de mamas, las prótesis que se implanten pueden ser de silicona, suero o hidrogel. Éstas se pueden colocar a través de la axila, abriendo por la areola o por el surco submamario. Los precios oscilan entre los 3.500 y los 6.000 euros, cantidad que se reduce considerablemente si se opta por el proceso contrario, la reducción.

La liposucción es también una intervención quirúrgica. Consiste en la extirpación de los cúmulos de grasa mediante aspiración y se puede aplicar en pistoleras, nalgas, muslos, rodillas, piernas, brazos, abdomen y espalda. Al tener un campo de aplicación tan amplio, esta operación puede costar, incluyendo el posoperatorio, de 1.500 a 7.000 euros.

El lifting, que es una intervención demandada durante todo el año, puede ser frontal, para eliminar las arrugas del entrecejo y de la frente, o facial y cervical. En este último caso, se hacen unas incisiones detrás de las orejas para estirar la piel de la cara. Para acabar con la mirada cansada, está la blefaroplastia o modificación de los párpados, que consiste en extirpar el exceso de piel y las bolsas de grasa propias de la edad y del estrés. Todas estas intervenciones pueden oscilar entre los 4.000 y los 8.000 euros, dependiendo de la situación de cada paciente.

El caso es que quien quiera borrar los signos de la edad en la cara y el cuello, quitarse las pistoleras, aumentar sus mamas y ponerse labio difícilmente lo hará por menos de 25.000 euros. En cualquiera de los casos, el paciente siempre debe dejarse guiar por los consejos del cirujano plástico, ya que no en todas las circunstancias es posible intervenir.



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