Boeing presentó ayer su mayor avión comercial, el 747-8, con el que quiere hacer frente a la competencia de su rival Airbus, que amenaza su liderazgo desde que lanzó este año la mayor aeronave de la historia de la aviación civil, el A380.
La nueva generación de aviones 747 incorpora motores más sofisticados de la multinacional estadounidense General Electric y, sobre todo, una mayor capacidad.
Boeing espera poder mantener su cuota de mercado frente al desafío de Airbus, que acumula pedidos para fabricar más de 150 unidades del A380.
Fruto de más de 15 años de trabajo, el súper-jumbo de Airbus cuenta con dos pisos, una envergadura de casi 80 metros, una longitud de 73 metros, y capacidad para transportar entre 480 y 800 pasajeros.
De hecho, los Boeing 747-Jumbo, con capacidad para unas 400 personas, ha monopolizado prácticamente durante 30 años el mercado de los grandes aviones de pasajeros.
El fabricante estadounidense apostó por remodelar y actualizar el 747, lo que ha dado lugar a una nueva generación, denominada 747-8.
Boeing ha presentado dos modelos, unos para el transporte intercontinental de pasajeros, con capacidad para hasta 500 personas, y otro de carga, del que la empresa asegura tener ya pedidos por importe de 5.000 millones de dólares.
El avión de pasajeros 747-8 para vuelos intercontinentales, del que todavía no ha recibido ningún pedido, tiene capacidad para recorrer sin escalas unos 14.800 kilómetros, e incorpora 34 asientos adicionales a la anterior versión.
Además, produce menos ruido, menos emisiones, tiene un consumo de combustible más eficiente y, comparado con el A380, funcionara con unos costes inferiores en un 22 por ciento.
El nuevo avión de carga, por su parte, es 5,6 metros mayor y ofrece una capacidad de carga un 16 por ciento superior al 747-400, con un total de 154 toneladas.

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