Wilma causó severos daños, algunos de ellos irreversibles, en once Áreas Naturales Protegidas de Quintana Roo y Yucatán, que incluyen arrecifes de coral, manglares, selva baja y playas, aseguró José Luis Luege Tamargo, titular de la Semarnat.

Las zonas afectadas por el meteoro son: Ría Lagartos; Sian Ka’an; Banco Chinchorro; Otoch Ma’Ax Yetel Kooh; Yum Balam; Arrecifes de Cozumel; Arrecife de Puerto Morelos; Costa Occidental de Isla Mujeres, Punta Cancún y Punta Nizuc; Isla Contoy; Parque Nacional Tulum; y Arrecifes de Xcalak.
Además, en el arrecife Banco Chinchorro encalló un ferry comercial, causando daños “por cuantificar” en ese delicado ecosistema, aseguró Luege.
“Esto va a tener una implicación sin precedentes en materia económica, porque estamos hablando del principal centro turístico del país dañado posiblemente de manera irreversible en algunas de las zonas costeras”, aseguró el funcionario federal, quien agregó que “se trata de un fenómeno meteorológico que nos va a afectar muchísimo, estamos hablando de muchos años de recuperación y no se puede evaluar toda la magnitud del daño todavía”.

Respecto del encallamiento en el Banco Chinchorro, Luege Tamargo afirmó que serán sancionados con todo el peso de la ley quienes resulten responsables.

Hoteles sin playas.
Respecto de las afectaciones, una de las más graves se da en las dunas, “en donde lamentablemente en el pasado, por ignorancia, corrupción, avaricia, se construyó sobre zonas de dunas y, cuando hay este tipo de fenómenos, las dunas son una prevención de carácter mecánico e hidráulico frente a los huracanes. Lo que hacemos al construir en la orilla del mar es destruir esa zona de amortiguamiento”, explicó.

Aseguró que será necesario “ver cómo queda el mar, dónde queda el límite de la Zona Federal Marítimo Terrestre, porque va a haber una variación muy fuerte, muchos lugares van quedar sin playa. Muy probablemente quede pegada a los hoteles, a las casas, ahí habrá que tomar medidas muy serias”.
Manglares devastados. La furia de Wilma arrasó también con amplias zonas de manglares y selvas bajas, que no tienen ninguna protección física ante los embates de los huracanes, afirman los expertos de las reservas.

“El manglar, como lo pudimos ver en el tsunami en Asia, no sólo tiene importancia como ecosistema, sino que también tiene una gran función de protección de la costa. Como con las dunas, durante muchos años se rellenó y se destruyó el mangle” para desarrollos turísticos.

Luege Tamargo señaló que “se tienen daños en un área importantísima de la Ría Lagartos, que es de donde viene toda la cría de flamingos. Tenemos también daños en la isla Contoy y en el área protegida de Yum Balam”.
Todas ellas, al norte de la península de Yucatán, albergan aves migratorias, endémicas, fauna y flora que tienen especial valor por su nivel de conservación.

Representan además un atractivo turístico de gran valor.
Además, el meteoro “pegó de frente en los arrecifes de Cozumel, en el área de Sian Ka´an, en los arrecifes de Puerto Morelos, en los arrecifes de Chinchorro.

Greenpeace acusa al gobierno de actuar contra el ecosistema
La organización Greenpeace dijo que las construcciones de hoteles y otras obras turísticas en zonas de manglares en Cancún contribuyeron a agudizar los daños causados por el poderoso huracán Wilma.

Greenpeace señaló también que la “política gubernamental de permitir la deforestación” en Chiapas ayudó a la reciente devastación causada por el huracán Stan en la región.

“Denunciamos que la sistemática política gubernamental contra el ecosistema ha contribuido a agudizar los daños causados por los ciclones en la península de Yucatán, Chiapas y otras regiones del sur de México”, dijo la portavoz de la entidad ambientalista, Cecilia Navarro.

Las muertes y devastaciones causadas por Wilma y Stan “se corresponden plenamente con el escenario de cambio climático agravado por políticas gubernamentales como las que se ejecutan en México”, afirmó Navarro.
Greenpeace tiene previsto demostrar que “la destrucción de los manglares para construir hoteles en las zonas costeras del sureste del país, así como la feroz desforestación tolerada, han contribuido a agudizar los daños asociados a los huracanes”, dijo la portavoz.



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