El gobierno de Colombia suspendió las operaciones de la aerolínea West Caribbean Airways (WCA), dueña del avión que se accidentó el martes pasado en Venezuela, donde perdieron la vida 160 personas.
La empresa colombiana WCA, que había sido objeto de múltiples quejas de seguridad, ya había detenido sus operaciones aéreas antes de recibir hoy la notificación oficial.
En los dos últimos años, la compañía entró en crisis económica, alcanzando un pasivo de 5.6 millones de dólares, deuda que se esperaba fuera cancelada en 2006, por lo que entró en un plan de reestructuración operando con cinco de los 13 aviones que tenía en 2003.
El siniestro ocurrido en Venezuela, uno de los peores en la historia de ese país, es el segundo accidente de la WCA desde el pasado 26 de marzo, cuando una avioneta Let-410, se estrelló en su despegue de la isla de Providencia, en el Caribe colombiano. En ese percance el saldo fue de ocho personas muertas y seis más heridas.
Finalmente, el ministro colombiano de Transporte, Andrés Uriel Gallego, le pidió a la Aeronáutica Civil que realice una revisión técnica de todas las aerolíneas que operan en el país para evitar posibles tragedias.

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