Los amantes de los juegos de azar pueden encontrar en Panamá un nuevo paraíso para los apostadores ante la ola de modernos casinos que animan las noches tropicales de esta capital transformados en verdaderos centros de entretenimiento.

Los casinos son ahora atractivos capaces de convertirse en destinos turísticos para Panamá, comentó Liliana Brown, ejecutiva de uno de los consorcios que operan las decenas de salas y centros de juegos de azar repartidos por todo el país, en especial la capital.

Brown afirmó que la creciente operación de los casinos encamina a ubicar a la ciudad de Panamá como una alternativa para los turistas atraídos por los tradicionales complejos de Las Vegas en Estados Unidos o Viña del Mar en Chile.

El auge de los casinos inició en 1997 con la privatización de la actividad que dejó en manos de firmas de Canadá, Chile, España y Estados Unidos el negocio de los juegos de azar.

A partir de entonces comenzó una transformación del sector hacia modernas instalaciones con novedosas máquinas tragamonedas, mesas de póquer, blackjack, ruleta, dados y otros juegos combinados con agresivas campañas publicitarias para atraer clientes.

 

A las tentaciones del azar se le han sumado otros anzuelos como ambientes de bar, discoteca y presentaciones artísticas en los recintos que funcionan las 24 horas, aunque en las noches es cuando llegan a su punto de ebullición.

Los casinos son casi un punto obligado de los turistas extranjeros porque la mayoría están ubicados en céntricos hoteles de la capital donde sus luminosos carteles llaman la atención de cualquiera.
En las mañanas los turistas se asoman por las salas antes de salir en excursiones al Canal de Panamá o el colonial Casco Viejo de la ciudad, mientras en las noches vuelven después de agotadoras jornadas en las playas y balnearios del país.
Con máquinas tragamonedas que reciben apuestas desde un centésimo de dólar y exclusivos salones para los “jugadores de peso”, las salas de azar también se han convertido en uno de los sitios preferidos de los panameños.

Además de probar su suerte, los asiduos pueden encontrar en los casinos presentaciones musicales y espectáculos, y más recientemente son uno de los puntos ideales para seguir en pantallas gigantes eventos deportivos a los que también se puede apostar.
Por los escenarios de los casinos de este país han pasado en los últimos meses artistas como El Gran Combo de Puerto Rico, el cantante colombiano Cabas, la dominicana Milly Quezada y el grupo panameño Rabanes en conciertos gratuitos para los clientes.

Para evitarles las excusas a los asiduos, los negocios brindan servicio de cafetería con platillos y bebidas a precios módicos.
Sumado a la adrenalina de las apuestas y la diversión de sus espectáculos, las salas de juego funcionan como motores de la economía local al emplear a más de dos mil personas con salarios mensuales de más de un millón de dólares en forma global.
Los casinos pagan 18 millones de dólares anuales por el derecho de operar el negocio, sumados al impuesto sobre la renta que aumenta la cifra a casi 29 millones, según cifras oficiales.
El dinero a disposición de los apostadores es una tentación casi irresistible con premios de hasta 20 mil dólares en tragamonedas de un centavo.

Estimaciones de las empresas del sector arrojaron que las apuestas sobrepasarán este año los mil millones de dólares.
La oferta de casinos abunda en la capital panameña donde destellantes decoraciones de luces atraen a los turistas y curiosos en pleno centro bancario hacia media docena de salas en un radio de un kilómetro.
Un sala reinaugurada en noviembre de 2002 en un céntrico hotel capitalino reclamó el título del casino más grande de la región por sus dos mil 400 metros de extensión, pero fue desplazado en diciembre de 2003 por un nuevo casino.

El mérito lo reclama ahora una firma española que inauguró el casino más grande de América Latina con cuatro mil 500 metros en dos pisos de un exclusivo centro comercial donde funcionan restaurantes, una sala para fumadores y otra de conciertos.
Dos hoteles anunciaron planes de ingresar al mercado en los próximos meses con un par de nuevas salas de azar en plena área bancaria de la capital panameña.

Ante la ilegalidad de los casinos en la mayoría de los países de América Latina, la actividad aparece como una nueva opción para viajar a Panamá sumado a los atractivos tradicionales del país como su centro de compras, el Canal, turismo ecológico y de playas.



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